Por: Dani España
¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo que vas a empezar ese negocio «cuando la economía mejore», «cuando pasen las elecciones» o «cuando tengas más seguridad financiera»?
Es una trampa mental muy común. La inmensa mayoría de las personas posponen sus sueños esperando que los astros se alineen. Sin embargo, en el mundo de los negocios reales, el «momento perfecto» es simplemente un mito que justifica la inacción. ¿Cuándo es un buen momento para atreverse a hacer algo? Consideramos que cuando todos entran en pánico puede ser un momento ideal.
El espejismo de la estabilidad
Si estás esperando a que no haya problemas para emprender, probablemente nunca lo harás. Para entender esto, basta con mirar la historia. En Cómo Hacer Negocios Millonarios, documentamos lo que significó construir Garesa en Guatemala entre los años 1977 y 1986, una época verdaderamente turbulenta.
El entorno era de inestabilidad extrema: la violencia acechaba en cada esquina y la economía estaba en caída libre. Para ponerlo en perspectiva, tan solo en el año 1980, la inflación acumulada alcanzó un asombroso 60%. Los dólares eran una rareza y muchas empresas se vieron obligadas a cerrar sus puertas.
Para una mente enfocada estrictamente en el análisis económico, ese no era un buen momento para atreverse a empezar. Pero para quienes entienden que toda crisis trae nuevas oportunidades, la respuesta es clara. Quien prefiere no arriesgarse y comerse sus recursos hoy, se pierde la oportunidad de criar una empresa que podría darle frutos toda la vida.
Emprender en el filo del precipicio
Emprender es tomar decisiones en el filo del despeñadero, sabiendo que el desequilibrio puede costar caro, pues eres tu propio respaldo. Cuando eres empleado, tu tarea muchas veces termina al pasarle los problemas a la alta dirección. Pero cuando emprendes, eres tú quien debe resolver cada situación.
En medio de una crisis, esta presión se multiplica. Hubo días durante aquella época en los que el personal de la empresa entró en pánico y no quería salir a trabajar por miedo a perder la vida.
Como líder, no puedes paralizarte. Pedro España los reunió para infundirles ánimo y les dijo: «Yo estoy dispuesto a arriesgar mi vida, pero respeto la decisión de ustedes… En mi caso, prefiero morir a balazos que morir de hambre».
La respuesta del equipo fue un reflejo del liderazgo: «¡Si usted se juega la vida, entonces nosotros también!». Vivir en tiempos difíciles implica riesgos, pero trabajar con convicción es también una manera de defender la vida y salir adelante.
La parálisis del «intelectual»
Existen personas brillantes, con múltiples títulos y una formación impecable, que carecen del coraje para iniciar y de la disciplina para perseverar. Siguen esperando que cambien las condiciones políticas o económicas, justificando siempre su inacción. Mientras tanto, sus habilidades se desperdician; son como quien ara la tierra todos los días pero nunca deposita la semilla.
El conocimiento sin acción es inútil. De nada sirve tener el mejor plan de negocios si no tienes la valentía para ejecutarlo cuando las condiciones no son ideales.
Tu momento es hoy
Si estás empezando con pocos recursos o te sientes abrumado por las noticias económicas, debes interiorizar esta regla de oro: para alguien convencido de lo que quiere, el mejor momento siempre es hoy. No hay mejores tiempos, solo hay un tiempo: el hoy.
En lugar de buscar excusas, un verdadero emprendedor se pone a trabajar y encuentra alternativas para generar resultados. Porque, al final, los tiempos siempre serán complicados para quienes se esconden detrás de una excusa.
Las crisis asustan a las mayorías, pero fortalecen a los verdaderos líderes. Si hoy das el primer paso con entusiasmo, esfuerzo y disciplina, estarás construyendo los cimientos de un negocio millonario que ninguna crisis podrá derribar.
¿Estás listo para dejar las excusas y empezar a construir tu imperio? Te invitamos a leer Cómo Hacer Negocios Millonarios [Sin Tener Los Millones], un manual de ejecución real para emprendedores audaces.
